La VoZ digital | Rocadragón: El impresionante escenario de Juego de Tronos

2017-09-03 | 15:56

Juego de Tronos

Rocadragón: El impresionante escenario de Juego de Tronos
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Solo el pasado julio, 75.000 turistas visitaron el enclave, uno de los escenarios más reconocibles de la séptima temporada de 'Juego de Tronos'

Game of Thrones marcó un antes y un después en la ficción televisiva. Gran parte de su éxito se lo debe a su enorme presupuesto, que incluye un despliegue infinito de locaciones en los puntos más recónditos del planeta. En el estreno de la séptima temporada, emerge un escenario mítico: "Rocadragón", que en la realidad es una isla española.

San Juan de Gaztelugatxe, en Bermeo, en el País Vasco, fue tomada con algunas atribuciones que se permitió la serie. Por ejemplo, no se deja ver la ermita, pero sí un palacio. Sin embargo, lo que maravilló a los fanáticos fueron los 241 escalones que terminan en una iglesia, en donde la tradición indica que el visitante debe hacer sonar la campana tres veces y pedir un deseo.

Los creadores de GOT modificaron, a través de efectos especiales, parte de sus paisajes. La ermita medieval pasó a ser un palacio imponente. Crearon una puerta gigante junto a dos dragones de piedra colosales, pero no dejan de ser notorios los interminables escalones de piedra que la propia Khaleesi transitó.

Distintos medios españoles se encargaron de remarcar que, en realidad San Juan de Gaztelugatxe, es un sitio aún más mágico que la reconstrucción lograda en la serie. La antigua ermita se reconstruyó en numerosas ocasiones. Se encuentra en la cima de una pequeña península cuya única unión con la tierra es una escalera empinada que, antiguamente, en la Edad Media, eran 450 escalones desalineados.

El escenario vasco guarda un vínculo estrecho con la historia. Cada vez que sonaba la campana de la ermita era porque una tormenta se avecinaba. Implicaba un alerta para los marineros que se refugiaban en su interior. Cuando el mar se embravece y el cielo se pone gris, el islote cobra una impronta única de misterio.

Parte de la mitología vasca se inscribe en sus paisajes. Las leyendas cuentan que las brujas se reunían por las noches en las llamadas "akelarres" para pergeñar maleficios. Por debajo de la ermita, el mito dice que la Inquisición castigaba con encierro a quienes consideraba culpables de hechicería.