La VoZ digital | Italia: Seis muertos en motines contra restricciones por coronavirus

2020-03-09 | 11:35

Coronavirus

Italia: Seis muertos en motines contra restricciones por coronavirus
103



  •  


Gentileza Gentileza
Seis muertos es el saldo de una serie de motines en cárceles de Italia, por las restricciones impuestas a los reclusos por la epidemia de coronavirus en el norte de este país.

Seis presos de la cárcel de la ciudad italiana de Módena (norte) han muerto en medio de una revuelta surgida como protesta por las restricciones por la crisis del coronavirus, y que ha llegado a otras prisiones del país, confirmaron este lunes a Efe fuentes gubernamentales.

El motín en Módena comenzó contra las restricciones en el régimen de visitas impuestas por el Gobierno italiano para tratar de contener la propagación del coronavirus, que ya suma en Italia 366 muertos y 6.387 contagiados, sobre todo en el norte del país. Fuentes del Ministerio de Justicia confirmaron las tres muertes en Módena pero avisaron de que pueden que no estén vinculadas directamente a la revuelta. Los muertos por el motín en Módena ascienden a seis, según Corriere della Sera.

En dos casos no se han encontrado en los cadáveres señales de lesiones físicas, por lo que se teme que hayan muerto por el abuso de sustancias estupefacientes, y en el tercero el cuerpo fue hallado amoratado pero aún no se conoce la causa del deceso. En el decreto el Ejecutivo “recomienda limitar los permisos de libertad vigilada o modificar las disposiciones para evitar la entrada o salida de las cárceles”.

La protesta arrancó en la tarde del domingo por la prohibición de visitas a los parientes, según las mismas fuentes, y causó graves daños en el edificio, por lo que este lunes se ha trasladado a los reos a otras instalaciones. La delegación del Gobierno en Módena, en Emilia-Romaña, organizará esta mañana un comité para obtener información sobre lo sucedido y esclarecer la muerte de los presos. El encuentro tendrá lugar por videoconferencia para evitar contagios.

 

 

Fuente La Vanguardia