La VoZ digital | Con 66 años aprende a leer y escribir dentro del Buen Pastor

2020-08-30 | 11:53

Ministerio de Justicia

Con 66 años aprende a leer y escribir dentro del Buen Pastor
103



  •  


Gentileza. Gentileza.
Cuando Hilda ingresó al Centro Penitenciario para Mujeres “Casa del Buen Pastor” no sabía leer ni escribir; sin embargo, se inscribió como alumna en el Centro Nº 79 San José y cursa el segundo grado, por lo cual ya puede hojear libros y revistas con sueños y esperanzas en el mañana. En el lugar también aprendió a moldear el hilo en delicadas piezas de ñanduti para la venta, por lo que exhibe orgullosa su carnet de artesana profesional que le fue otorgado intramuros.

“Muchas venimos acá porque no conseguimos un trabajo. No soy una mala persona. Siempre pienso en esos inocentes sin estudios que por la necesidad hacen cosas feas. Yo ahora ya tengo mi certificado y todo de artesana. Quiero que la gente se acerque y si puede solicite nuestros productos”, nos dice en entrevista Hilda o la “Abuela” como llaman a la más longeva del penal.

En el taller de artesanas del Buen Pastor, sus aplicaciones de ñandutí se apilonan en variados diseños, tamaños y colores para decorar colchas, toallas, remeras, camisas, camineros, termos, tarjeteros o manteles. Sus joyas de artesanía nacional pueden alcanzar a convertirse en productos de hasta 5 por 2 metros; cada ojo de ñandutí tan prolijo en su destreza le consume más de un día. La semana pasada, en cajas etiquetadas entregó 200 ñandutíes blancos dignos de admirar, para una boda donde se distribuirán en los detalles del vestido de novia, tocado, porta anillo y ramo, por lo que trabajó junto a sus demás compañeras.

Normalmente las labores le ocupan de 8:00 a 12:00 de la mañana, pero ahora mermó desde la pandemia. A veces toma pedidos particulares y hace chales de hilo con técnica de grampo, camisas de aopo’i, bordados Vagonite y manteles con punto ruso. Los lunes, miércoles y viernes acude al Centro N' 79 San José que, funciona dentro del Buen Pastor, lo cual le permitió leer y escribir. Los domingos apoya los oficios en la capilla del Centro.

Hilda lleva 4 años de encierro de los 13 de condena con que cuenta; detrás, un pasado de pobreza y necesidades. De pequeña, sus manos se curtieron en la chacra cosechando porotos y maíz junto a sus 3 hermanos y su madre en su ciudad natal Gral. Morínigo (Caazapá), mientras su padre se apostaba en una panadería para llevar el sustento. Se casó con 14 años, matrimonio que le dio como fruto 14 hijos con 11 nietos, y enviudó.

A pesar del encierro, Hilda trata de poner el mejor ánimo con el estudio y el trabajo, lo cual también la ayudará para reducir su condena. Además, baila danza paraguaya con un elenco conformado intramuros.

Los productos elaborados por Hilda se encuentran en la página web de Latente (www.latente.gov.py). Los pedidos pueden ser realizados vía WhatsApp al +595 972 600646.

 

 

Fuente Ministerio de Justicia